Carta Abierta para YIYE ÁVILA

Estimado evangelista Yiye Ávila:

     Respetuosamente, nos dirigimos a usted, sinceramentepreocupados por el contenido del mensaje espiritual que, desde hace muchos años, proclama insistentemente por radio, televisión, impresos y en campañas muy concurridas en muchos países.

     Nos ha parecido bien emplear este medio de "Carta abierta" para hacerle saber a usted, con todos los que le apoyan, las razones que motivan nuestras preocupaciones. Usted es siervo de indiscutible estatura en el mundo religioso, un personaje de gran carisma, un evangelista famoso, un predicador admirado e imitado, casi un ídolo, capaz de reunir grandes multitudes en una casa de campaña, parque o estadio, sumamente exitoso en sus empresas. Sin embargo, no debemos excluir a ningún "siervo" del escrutinio que nos aconseja el Espíritu Santo al exhortar él: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo" (1 Juan 4:1). En esta época, usted ha "salido por el mundo" como evangelista y profeta. Por lo tanto, nuestro deber es probarle si es usted "de Dios", o de algún otro "señor" o "espíritu". No le estará mal que lo hagamos, ¿no?

     No ponemos en tela de juicio su sinceridad u honestidad, ni los moviles que le impulsen a evangelizar, con tanto empeño, a los pueblos de Iberoamérica. Pero, sí, cuestionamos la veracidad de sus doctrinas, profecías y prácticas. Además, usted lanza, continuamente, acusaciones muy serias contra los seguidores de Cristo que no compartimos las enseñanzas de usted sobre la adoración a Dios y la obra del Espíritu Santo, pronunciándonos "muertos", alegando que el Espíritu de Dios no mora en nosotros y afirmando, a voz en cuello, que no seremos arrebatados con el Señor en su Segunda Venida. Seguramente, no le sorprenderá nuestra decisión de responder a referidas acusaciones. Si tiene la bondad de leer esta "Carta" con objetividad, verá que contamos con conocimientos espirituales y argumentos poderosos basados en las Sagradas Escrituras que hacen inválidas sus acusaciones.

     En su revista "La fe en marcha", encontramos muchas declaraciones que, humildemente se lo señalamos, no armonizan con las revelaciones del Espíritu Santo dadas en la Biblia. De probarse que nos equivocamos en esta evaluación, gustosamente recibiremos la corrección merecida. Pero, si tenemos razón, serán graves en grado sumo las implicaciones para usted y sus colaboradores, con todos sus simpatizantes.

     Presentamos para su consideración los siguientes ejemplos:

1. "SUPER SALUD": la dieta de frutas y vegetales. En su revista LFEM, Año 3, Número. 3, Pág. 3, usted escribió: "Esa forma de alimentación es la perfecta voluntad de Dios para sus hijos". Estas palabras suyas constituyen una contradicción atrevida de lo que es, en realidad, "la perfecta voluntad" del Señor, pues el Espíritu Santo, a quien invoca usted incesantemente, dice: "TODO lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias" (l Timoteo 4:1-5). En Marcos 7:19, se nos informa que Cristo mismo hizo "limpios TODOS los alimentos".

     ¿Ignora usted lo que dicen las Escrituras sobre los alimentos? Tanta falta de conocimiento bíblico en un evangelista internacional sería inexcusable. Si no lo ignora, ¿qué pretende? ¿Suprimir lo que dice el Nuevo Testamento, sustituyendo sus propias revelaciones? Según la regla de 1 Corintios 14:37, el que no reconoce como "mandamientos del Señor" los escritos inspirados del apóstol Pablo, no puede ser profeta. Pues bien, hacemos la prueba en el caso suyo. Pablo escribió: "TODAS las cosas a la verdad son LIMPIAS" (Romanos 14:20). "Todas", y no casi todos. Obviamente, usted, al anunciar que una dieta de frutas y vegetales es la "perfecta voluntad de Dios", ha alterado drásticamente la doctrina que el Espíritu Santo impartió a través de Pablo. Por lo tanto, a usted le tenemos que rechazar como profeta, pastor, evangelista o predicador enviado por Dios. Que miles y decenas de miles le reciban a usted, aplaudiéndole y apoyándole, no cambia el hecho de que usted ha anulado, osadamente, una enseñanza clara y sencilla implantada por el verdadero Espíritu Santo. Las implicaciones para usted y sus seguidores son graves de verdad.

     Pero, añade usted que el Señor le "guía en forma muy precisa en la alimentación" (LFEM, Año 2, Núm. 7, Pág. 3). ¿Quiere usted decir que el Señor le guía directamente, sin que consulte usted la Biblia? Naturalmente, surge la interrogante: ¿cuál señor?, ya que el verdadero Señor que guía a los cristianos que le servimos fielmente, nos guía por medio del Nuevo Testamento sellado con su sangre (Mateo 26:26), instruyéndonos que "NADA es inmundo en sí mismo" (Romanos 14:14) y que nadie nos "juzgue en comida" (Colosenses 2:16). Pero usted nos juzga, cambiando la ley de Cristo y quitando la libertad que hay en él. Señor evangelista Yiye Ávila, su proceder es alarmante en extremo. Usted se sube por encima de los apóstoles del Señor, anulando su palabra e implantando sus propias alegadas revelaciones. Con temor, nos distanciamos de usted, teniéndolo por hombre sublevado contra Dios que sustituye los pensamientos de su propio corazón por verdades que tienen el sello de la inspiración divina. ¿A cuál señor o espíritu escucha usted? ¿Al Espíritu Santo o al espíritu de error? En esto de "super salud: la dieta perfecta de frutos y vegetales", no cabe duda: error es lo que propaga, y el espíritu de engaño es quien le guía.

     Al decírselo con tanta franqueza ¿le faltamos el respeto, o evidenciamos no tenerle amor cristiano? Respetar y amar a usted como ser humano, como alma de Dios, siempre lo hacemos, aun sin conocerle personalmente. Señalar con vigor las consecuencias de su "nueva revelación" lo hacemos como intento de lograr que reaccione usted a la realidad, que se despierte, que cambie, que retracte, que corrija su enseñanza para que armonice con la verdadera revelación del Espíritu Santo.

 

¿Es correcto y aceptable amar la verdad de Dios sobre todas las cosas? ¿Aun más que a cualquier persona? Bien conoce usted las palabras de Cristo: "El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí". De ahí, el que ama a evangelista o pastor más que la verdad de Dios, no es digno de Cristo, pues Cristo es "la verdad" (Juan 14:6). Sin duda, decenas de miles de almas, quizás centenares de miles, reverencian a usted, respetan y aman a usted tanto que "lo que diga el Hermano Yiye, sea lo que sea, viene de Dios". ¿Desea usted recibir tan alta medida de homenaje? Las masas de pentecostales le adoran, casi endiosándole. Le siguen ciegamente, al parecer, emocional y psicológicamente incapaces de cuestionar su palabra, su mensaje, su práctica. Tanta adulación raya en idolatría, ¿no le parece? Ahí está usted sobre el pedestal, con las masas crédulas a sus pies, la inmensa mayoría sin conocimiento de la "sana doctrina" del Nuevo Pacto. ¡Que oportunidad inigualable la suya! ¡Que terrible responsabilidad de ser fiel portavoz de la pura verdad de Dios! Pero, tan grande es la fe de las multitudes en usted que si usted dice "vino al pan" o "pan al vino", le creerán, y a quien tenga la temeridad de cuestionarle le caerán encima a gritos de "¡Tiene demonio! ¡Hijo del diablo! ¡Fariseo colador!" Para corregir semejante mentalidad, ¿que le parece instar usted a la enorme manada de preciosas ovejas que va detrás de usted que sean más objetivas, confesándoles que usted también es mortal, no exento a equivocarse.

     Usted proclama "una super salud", jactándose de tener "una salud sobrenatural". Estas grandiosas expresiones, lejos de ser bíblicas, constituyen más prueba de que está usted escuchando a un poderoso espíritu de error. ¡Jamás prometió Dios dar a todos los cristianos que ayunaran y oraran con frecuencia "una super salud"! Es más, ¡ni aun promete mantenernos siempre saludables! No obstante, el énfasis primordial y muy exagerado de todas sus campañas, programas radiales y televisivos, vídeos y publicaciones, es sobre la SALUD, ¿cierto? "Sanidad y salvación", como si fueran las dos vinculadas inextricablemente. ¿Con qué autoridad alimenta usted a las almas de los ingenuos con la vana esperanza de "una super salud"? Usted, y la mayoría de los pentecostales, están obsesionados con "la salud, la sanidad, don de sanidad, milagros de sanidad, testimonios de sanidad, pañuelos ungidos, aceite bendecido, sanidad como señal del Espíritu Santo". En cambio, Cristo y los apóstoles resaltan la SANIDAD del ALMA. Además, mediante varios ejemplos del Nuevo Testamento se nos enseña, con diáfana claridad, que aun el cristiano más consagrado puede enfermarse. Al apóstol Pablo le afligía el aguijón en la carne, y cuando suplicó al Señor que se lo quitara, la respuesta fue: "bástate mi gracia" (2 Corintios 12:7-10). El evangelista Timoteo padecía de "frecuentes enfermedades" (1 Timoteo 5:23). El siervo sacrificado Epafrodito (Filipenses 2:25-27) y el fiel Trófimo (2 Timoteo 4:20) se enfermaron, no siendo sanados milagrosamente a pesar de andar con el apóstol Pablo. Señor evangelista Ávila, ¿es usted mayor que Pablo y Timoteo? Parece que sí, pues ¡bendito sea!, usted goza de "una salud sobrenatural" ¡Que maravilla! ¡El siervo Yiye es superior al apóstol Pablo! ¡Yiye es un "superman" de Dios! ¡Yiye no se enferma! Supongamos que Yiye no muera nunca, pues le preserva "una salud sobrenatural". Con todo, lo vemos envejeciéndose, más o menos como los demás hombres de su edad, y estamos casi seguros que un día de estos se enfermará y morirá, como los demás mortales, a pesar de su super ego de "poderoso paladín espiritual".

    Señor evangelista Ávila, no pretendemos burlarnos de usted, sino más bien poner en alto relieve las implicaciones de la doctrina de "salud sobrenatural", para que toda persona que indaga las vea con claridad. El amor cristiano por la pura verdad y por las almas que nos prestan atención, nos lleva a expresarnos de manera tal que no se pasen por alto deducciones necesarias que afectan la vida del creyente y su salvación eterna. De haberle ofendido, le ruego nos perdone. Por favor, tenednos paciencia, pues aún quedan temas que inquietan nuestro espíritu.

2. "Y por cuya herida fuisteis sanados", escribió el apóstol Pedro (1 Pedro 2:24). Usted dice, interpretando estas palabras: "El mismo cuerpo que llevó el pecado, llevó la enfermedad.Si él la llevó, usted no tiene que llevarla. Habla victoria. Diga: 'Qué bueno que Jesús me sanó en la Cruz y ya no tengo que llevar esta enfermedad'" (LFEM, Año 4, Núm. 10, Pág. 16).

     Cuestionamos su tesis de sanidad, amigo Yiye. ¿Se refiere "fuisteis sanados" a la sanidad carnal del cuerpo físico o a la sanidad espiritual del alma? ¿A qué vino Cristo: a sanar el cuerpo físico de todo ser humano o a sanar el alma de todo ser humano? Obviamente, a sanar toda alma de sus terribles dolencias espirituales. He aquí, el fallo principal de la teología pentecostal de "sanidad divina": interpretan erróneamente 1 Pedro 2:24 e Isaías 53:5. Cristo se sacrificó para curar nuestras enfermedades ESPIRITUALES, y no las enfermedades carnales; para librarnos de la muerte ESPIRITUAL, y no de la muerte física. De la manera que es natural e inevitable que el cristiano muera físicamente, también es natural e inevitable que se enferme. Obviamente, los apóstoles, evangelistas y pastores del primer siglo lo comprendían así. Pablo no exhorta a Timoteo, quien padecía de "frecuentes enfermedades": "Habla victoria, Timoteo. ¿Qué te pasa? ¿No tienes fe? ¿Estás encubriendo algún pecado? Di: 'Qué bueno que Jesús me sanó en la Cruz y yo no tengo que llevar esta enfermedad'". A pesar de su teología de "sanidad divina", los pentecostales también se enferman y mueren.

     Su pegajoso lema pentecostal "Cristo SANA y SALVA" encierra una doctrina falsa. De cierto, Cristo siempre salva a los que creen, se arrepienten y se bautizan (Hechos 2:38-47), pues esa es su promesa. Pero, ¡nunca en la vida ha prometido sanar físicamente a todo aquel que confesara su nombre, obedeciendo sus mandamientos! En el evangelio de Cristo, "sana" no está ligada a "salva", ni viceversa. ¿Con qué justificación bíblica, Señor evangelista Yiye Ávila, une usted las dos acciones en su lema pentecostal, anteponiendo "sana" a "salva" como si la sanidad fuera más importante y deseable que la salvación? Sin duda, la "sanidad" atrae a muchas personas más que la "salvación", y por tal razón sus campañas se desbordan de personas en busca de "sanidad".

    Estimado evangelista Yiye Ávila, por largos años, usted ha sido, no solo para los puertorriqueños sino para los pueblos de varios países, como dijéramos al principio, "un personaje de gran carisma, un evangelista famoso, un predicador admirado e imitado, casi un ídolo, capaz de reunir grandes multitudes en una casa de campaña, parque o estadio". Siempre su estandarte ha sido: "¡Cristo viene! ¡Cristo SANA y SALVA!" ¿En cuántas ocasiones, estando usted frente a una gran concurrencia de almas, ha proclamado usted, con ese característico vigor: "El que creyere, y fuere bautizado, será salvo, mas el que no creyere, será condenado"? Exactamente así, sin añadir o quitar, alterar o sustituir. Palabras de Cristo; términos de la Gran Comisión "Id, y predicad el evangelio a toda criatura". O como el apóstol Pedro frente a una gran multitud en Pentecostés: "Arrepentíos... y bautícese cada uno de vosotros en le nombre de Jesucristo para perdón de los pecados" (Hechos 2:38)? ¿Alguna vez? ¿Nunca durante todos los años de su ministerio? ¿Por qué? Gran parte de los centenares de miles que le han escuchado, depositaban su fe, su confianza, en usted, teniéndolo por ministro fiel de Dios. Al haber usted proclamado ante ellos: "el que creyere, y fuere bautizado, será salvo", "arrepentíos... bautícese... para perdón", quizás muchos miles hubiesen respondido, confesando su fe y bautizándose, como los tres mil en Pentecostés. Triste y lamentablemente, su mensaje para las multitudes no ha sido el de la Gran Comisión. Y ya usted es anciano, con pelo completamente canoso. ¿Cuándo proclamará usted el mensaje puro de la Gran Comisión a las multitudes que aún le prestan oído? Los términos de la Gran Comisión no son "¡Cristo sana y salva! ¡Cristo viene!", sino "el que creyere, y fuere bautizado, será salvo".

     Si la sanidad divina fuera vinculada siempre con la salvación del alma, TODOS los que obedecen al evangelio disfrutarían de la sanidad de sus cuerpos en el instante de obedecer a Cristo, recibiéndola automáticamente, ¡sin que usted, o cualquier otra persona, les orara o les impusiera manos! No obstante, usted bien sabe que no sucede así. ¿Se sanan al instante todos cuantos "aceptan a Cristo" en sus campañas? ¿Por qué no? Por la sencillísima razón de que Dios NUNCA ha prometido otorgar la sanidad a todos los que creyeran en él. ¡NUNCA! Ya que tal es la verdad y la realidad del asunto, ¿con qué razón o lógica escribe usted: "En el segundo en que... recibe al Señor... Cristo cumplirá lo que dice Su Palabra: Yo soy tu sanador"? (LFEM, Año 4, Núm. 16). "En el segundo." O sea, "Pecador, recibe al Señor como tu Salvador, y al instante usted será curado de sus enfermedades físicas". ¡Inaudito! ¡Tremendo engaño! No hay tal "evangelio" en la Biblia. A propósito, "Yo soy tu sanador" no fue dicho a la iglesia, como alega usted, sino a los judíos que vivían bajo la Antigua Ley. Tampoco se trataba de enfermedades comunes sino de las plagas traídas sobre Egipto. ¿Ve usted cómo ese espíritu al cual escucha también le lleva a sacar de contexto los pasajes bíblicos?

     ¿Le ofende mi franqueza? ¿Acaso está pensando no leer el resto de esta "Carta"? Bien pudiera haber decidido callar mis observaciones e inquietudes, pero el amor a la verdad y a las almas me obliga a publicarlas. Pasar el paño tibio a los errores descubiertos evidenciaría flojera espiritual de mi parte, ¿no?. Solo exclamar "¡Ay bendito!, pero quizás se dé cuenta un día de estos", se interpreta como pura irresponsabilidad ante los creyentes y el público en general, ¿no cree usted? De todos modos, usted mismo, evangelista Ávila, predica con tremenda franqueza. ¿Con qué razón negarme el mismo derecho o censurármelo? La franqueza con respeto no me ofende. Al contrario, me agrada, pues es, para mí, señal de honestidad y verticalidad. Pues, toléreme con paciencia, se lo ruego.

3.  En LFEM, Año 4, Núm. 9, Pág. 16, usted escribió: "A la Cananea Cristo le dijo que la sanidad divina era PAN para los hijos de Dios. Mateo 15:26". Que extraña expresión. Estimado evangelsita Yiye, ¡Cristo no se lo dijo así! Léalo bien, por favor. "No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos." ¿Dónde aparece "pan de sanidad divina" en este versículo? El "pan" retórico que menciona Jesús es su mensaje, el cual debía predicar a "los hijos", es decir, a los judíos, antes de que fuese llevado a "los perrillos", o sea, a los gentiles (Mateo 15:24).

4.  Referente al tema de la sanidad divina, quisiéramos hacerle las siguientes preguntas:

a)  Si Cristo llevó nuestras enfermedades en la cruz, ¿por qué se enfermaron Pablo, Timoteo, Epafrodito y Trófimo?

b)  Si lo hizo, ¿por qué se enferman los pentecostales fieles del presente?

c)  ¿Alguna vez dijera siquiera uno de los apóstoles a un enfermo: "Habla victoria. Diga: 'Qué bueno que Jesús me sanó en la Cruz'? ¡Nunca! Esas expresiones son suyas, y típicas del mensaje pentecostal; palabras de hombre, palabras sicológicas, muy sugestivas. Usted persuade a los enfermos a repetir: "¡Cristo me sanó! ¡Cristo me sanó! ¡Soy sano! ¡El Señor me ha curado!", aun cuando siguen enfermos, algunos de gravedad. Pero, se auto sugestionan, y se auto engañan, testificando "sanidad", aunque todavía sin cura.

d)  ¿Cuántas "campañas de sanidad" predicaron los ilustres apóstoles Pedro, Juan y Pablo? ¡Ninguna! Dios no manda a sus ministros verdaderos y competentes a predicar "campañas de sanidad". Es muy evidente que no se propone salvar al mundo por medio de milagros y sanidades. De haber proyectado emplear tal método para llamar a los pecadores, hubiese obrado señales y prodigios en Sodoma y Gomorra, en Tiro y Sidón, y estas ciudades, explica Cristo, se hubiesen arrepentido al presenciar lo sobrenatural (Mateo 11:20-24). Pero, claramente, "agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación" (2 Corintios 1:21), y no por manifestaciones sobrenaturales, porque el "evangelio... es poder de Dios para salvación" (Romanos 1:16), y no los prodigios.

e)  En sus campañas, muchos millares se han "convertido". ¿"Convertido" a qué? ¿Qué busca la mayoría? ¿La salvación o la sanidad? El ser humano suele ser muy egoísta y materialista. Si le promete que se sanará y se salvará si acepta a Cristo, "se convertirá" pensando, a lo mejor, más en la sanidad, en los panes y los peces, en las bendiciones materiales, que en la salvación. Sin duda, a causa de esta inclinación notable de nuestra raza es que el Señor no ofrece la sanidad a todo aquel que creyera, pues desea que le confesemos y le obedezcamos, aunque jamás experimentemos alguna sanidad sobrenatural u otro tipo de milagro.

f)  Si Cristo sana a todo aquel que le acepta como Señor y Salvador, ¿por qué no se curan los enfermos en el mismo instante de creer? ¿Por qué deben esperar hasta la "oración por milagros" que acostumbra orar usted? ¿Por qué han de ser llevados ante usted los inválidos que "reciben a Cristo como su único Salvador", en brazos de otras personas, en camillas o en sillones de ruedas? ¿Y por qué salen de su presencia en el mismo estado, sin haber recibido sanidad? Estamos hablando de personas con una sola pierna, una sola mano, o con sus extremidades atrofiadas o amputadas, y no de casos psicosomáticos, o sea, de personas cuya mente enferma ha enfermado también a su cuerpo. ¿Replica que no se sanan porque no tienen fe? ¿Quiere decir que confiesan a Cristo hipócritamente? ¿Qué no creen, real y sinceramente, en él? Entonces, ¿por qué concurren a las campañas suyas? ¿En capacidad de meros espectadores, o porque buscan sí con fe, pasando al frente e invocando el nombre de Cristo? Con todo, está en tela de juicio el derecho de usted de culpar de incredulidad a las personas que salen de sus campañas sin haber recibido la sanidad que procuraban. Se les ofrece "sanidad y salvación". No reciben ni la una ni la otra porque el mensaje de "sanidades, señales, prodigios, lenguas jerigonzas, Satanás está acabando y Cristo viene pronto" que escuchan no es conforme a los términos de la Gran Comisión. No se sanan, no porque no tengan fe, sino porque "sanidad" no está ligada a "fe y confesión" y porque usted no tiene el verdadero "don de sanidad". Tan sencillo. Fíjese: el apóstol Pedro sanó al cojo de nacimiento encontrado en la Puerta Hermosa del templo judío en Jerusalén sin que el inválido pidiera sanidad o diera evidencias de siquiera creer en Cristo (Hechos 3:1-10). El mismo apóstol levantó a Dorcas de entre los muertos (Hechos 9:36.42). ¿De quién era la fe para semejante milagro? ¿De Dorcas o de Pedro? ¡Dorcas estaba muerta! Pero, el apóstol Pedro contaba con el don de obrar milagros auténticos. Jamás hemos visto que usted obrara algún milagro parecido. Toleradnos.

g)  De haber recibido usted el verdadero don de sanidad, podría sanar a TODOS los enfermos y inválidos. No tendría que gritar desesperadamente, gemir, empujar al candidato, agarrar su cabeza entre ambas manos, sacudirle, sugestionarle, ni mucho menos MANDAR o RETAR a Dios mismo que se manifieste: Te ordeno, Señor, que sanes a este enfermo!" Tampoco repetir, como el papagayo: "¡Crea, crea, crea! ¡Sana, sana, sana!" un sin número de veces. Ni tampoco relatar cuentos sugestivos de supuestas sanidades en otros lugares. Por curiosidad, ¿cuántas veces hay que gritarle a Dios que sane para lograr que responda él? Cuando Pedro sanó al cojo de nacimiento, ¡lo hizo SIN ORAR a Dios! Lo hizo SIN la GRITERÍA y el alboroto escandaloso que distinguen las campañas suyas. Lo hizo SIN tener que crear en sus oyentes un EMOCIONALISMO FRENÉTICO. ¿Qué le parece? Estamos preocupados por usted, y por los que confían en usted. Su mensaje y su proceder difieren marcadamente del patrón que observamos en los siervos del Señor en el Nuevo Testamento. Sobrellevadnos, pues no podemos silenciar la voz de adentro que reclama ser escuchada. Por amor a la verdad y a las almas sinceras la dejamos expresarse, aunque suene, en ocasiones, un tanto indignada.

 

¿Así que el Espíritu Santo le habló, nombrándole "Especialista en oído" (LFEM, Año 3, Núm. 5, Pág. 5)? ¡Asombroso! Nuestra preocupación por usted aumenta. En el Nuevo Testamento, ¡jamás se habla de "especialidades o unciones particulares"! Al obrar Dios mediante Pedro, "TODOS eran sanados" (Hechos 5:14-16). ¿Se percató? Dice: "Todos", y no tan siquiera unos pocos.

 

  En LFEM, Año 3, Núm. 6, Pág. 10, usted anuncia "Nueva unción del ministerio. Dios creó oro, plata y porcelana en las muelas". Sanidades a medias. Milagros postizos. O, quizás "prodigios mentirosos" (2 Tesalonicenses 2:9). O, tal vez engaños rotundos. Cuando Dios sana milagrosamente de verdad, los órganos afectados se restauran a su condición natural saludable. Muela sanada perfectamente, restaurada a su condición natural saludable, sin remiendos de oro, plata o porcelana. ¿Con qué "nueva unción"? Perdone si pensamos: "Más bien, ¡nuevo engaño!"

 

 El Espíritu verdadero de Dios nos advierte acerca de "señales y prodigios

mentirosos" (2 Tesalonicenses 2:9), y Cristo anunció que los "falsos profetas" harían "GRANDES señales y prodigios" (Mateo 24:24). "¡Levanten la mano todos los sordos!", grita usted. Y para asombro nuestro, vemos que algunos levantan la mano. ¡Bendito sea!, siervo Ávila, si padecen de sordera total, ¿CÓMO, en nombre del sentido común, PUEDEN los afectados OÍR y RESPONDER a las palabras suyas ANTES de ser sanados mediante la oración para milagros? Nos quedamos estupefactos ante semejante espectáculo. Luego, dice usted: "Si cree que fue sanado, pruebe hacer lo que no podía hacer antes". ¿Probarlo? Pero, varón, los que fueron sanados por Cristo y los apóstoles no tenían que intentar hacer lo que no podían hacer antes. Su sanidad era PERFECTA y no tenían que probar andar, hablar o escuchar; tantear un poco, esperar que se recuperaran poco a poco. ¿No sabe usted discernir entre un milagro auténtico y una "señal" inventada o maquinada? Pero, somos demasiado directos, metiendo el dedo en la llaga. Ténganos por torpes, pero no por faltos de amor cristiano, pues de no amar la verdad, de no amar a usted, de no amar a todos sus colaboradores o simpatizantes, ¡jamás hubiéramos escrito estas palabras!

h)  ¿Se ha enterado usted que entre el sesenta y el ochenta por ciento de las personas que se declaran "enfermas" padecen de aflicciones de índole PSICOSOMÁTICA? Quiere decir que se proyectan en su mente como "enfermas". Tan poderosa es la mente que es capaz de inducir en el cuerpo los síntomas correspondientes a la enfermedad o aflicción que el afectado cree tener. Las personas que caen en esta categoría suelen ser muy susceptibles a la sugestión, la persuasión, el emocionalismo y la hipnosis, justamente las mismas fuerzas que más se manifiestan en las campañas suyas, ¿no? En sus campañas, cuando tales personas aceptan por fe que pueden ser sanadas, sus síntomas desaparecen, en algunos casos, en el mismo instante de creer, porque no eran, en primer lugar, síntomas corporales legítimos, sino más bien el producto de un estado psíquico anormal. Pasan al frente, jubilosas, extáticas, brazos alzados al cielo, dando "testimonios" de sanidad. Usted, al parecer, eufórico, anuncia asombrosos milagros de sanidad, y la multitud ingenua, carente de "inteligencia espiritual", falta de discernimiento, irrumpe en aplausos y aleluyas. Entonces, usted con sus ayudantes, cosecha esas personas supuestamente "sanadas" milagrosamente, para sus "iglesias avivadas", donde son bombardeadas continuamente con profecías, visiones, sueños, revelaciones, testimonios, el evangelio de "super salud sobrenatural", lenguas extáticas, coritos calientes, predicaciones estridentes sobre "Cristo viene pronto", anticristo, rapto, tribulación, demonios e infierno. Usted, sus ayudantes, sus imitadores y sus seguidores darán cuenta ante Dios por su forma no bíblica de conquistar y manipular a tales personas, las que, debido a su condición mental y emotiva, fácil y rápidamente caen presa a voluntades más fuertes. ¡Ah, pero que duros hemos sido en esta evaluación! Infelices somos y temblando en espíritu por haber descrito tan gráficamente lo que pensamos haber visto o percatado. ¿Acaso nos equivocamos? ¿Acaso nos engañamos a nosotros mismos? Pero, nuestra conciencia no nos redarguye, pues seguimos convencidos de haber dicho lo que debía decirse, y con la claridad que resalta la realidad.

     Si usted tiene el verdadero don de sanidad, he aquí un pequeño reto: celebre sus campañas de sanidad en los hospitales, los manicomios o campos de batalla. Si lo tiene, sane a los que padecen de distrofia muscular, tienen piernas o brazos amputados, QUEMADURAS severas en casi todo el cuerpo o lesiones terribles sufridas en ACCIDENTES de tránsito. Hágalo sin griterías y alboroto.

     En cuanto a los "TESTIMONIOS de sanidad", hay que examinarlos antes de atribuirles credibilidad. ¿Fue instantánea la alegada sanidad milagrosa? ¿Fue completa y perfecta? ¿O se trata de una recuperación quizás inesperada, mas sin embargo, natural que ocurrió a través de tiempo determinado? En ocasiones, los médicos se equivocan, pronunciando incurable y moribundo al paciente que, no obstante la prognosis, sigue vivo por más tiempo de lo vaticinado, a veces, por años. En tal caso, no hay "milagro", a menos que se certifique una curación total y perfecta al momento. El vocablo "milagro" se aplica a menudo a sanidades que ocurren a través de semanas, meses o años, aplicándose aun cuando el paciente sigue con vida pero sin sanarse del todo. "¡Fue un milagro!" Negativo; no fue un milagro. Quizás una sanidad inesperada, aun en contra de las leyes naturales normales, pero no fue "milagro". El uso impreciso y equivocado de la palabra "milagro" resulta en no pocos "testimonios de sanidad milagrosa" que son más bien relatos, a veces adornados y con exageraciones, de recuperaciones naturales. (Se sugiere estudiar el artículo "Un psicodrama religioso" publicado en Ecuador. www.oei.org.co/sii/entrega16/art06.htm )

     De nuestra parte, confiamos en que Dios oye la oración del justo y que SANA CUANDO ES SU VOLUNTAD, y de acuerdo con su voluntad.

     También sabemos que los dones sobrenaturales disponibles para algunos miembros de la iglesia primitiva cesaron, conforme al propósito y la declaración de Dios mismo, cuando toda la verdad fue revelada en el primer siglo (1 Corintios 13:8-13; Efesios 4:7-14 y Judas 3). Por consiguiente, no nos sorprende que no tenga usted el verdadero don de sanidad. Al que busca intensa y obstinadamente lo que ya no está disponible le puede suceder una experiencia engañosa y peligrosa para su alma: ¡el enemigo le entrega un sustituto ficticio! Lenguas jerigonzas en lugar de idiomas hablados por el poder del Espíritu; visiones de su propio corazón en lugar de visiones auténticas; sueños engañosos en lugar de sueños dados por Dios y sanidades fatulas en lugar de sanidades milagrosas genuinas.

i)  Si las sanidades logradas en sus campañas son tan genuinas y espectaculares, ¿cómo puede usted explicar lo que hacen muchos pentecostales e inconversos, pues hemos observado con nuestros propios ojos que tanto los unos como los otros comienzan a abandonar el lugar del evento ¡precisamente en los momentos cuando se está orando por los enfermos y cuando se están dando testimonios! ¡Actúan como si nada sobrenatural pasara! "Es tarde; la hora avanza. Nos vamos", a pesar de que estén ocurriendo, supuestamente, unos milagros fantásticos.

j)  ¿También tiene usted el don de sanar a los obesos? ¿De hacer desaparecer su gordura? ¡Adelgazar al instante a los gordos y a las gordas! Con este don, ¡ganará millones! Tanta gente sobrepeso en los países prósperos, entre ella gran número de pentecostales: "siervos" corpulentos y "siervas" abultadas, pastores y evangelistas redonditos. Con la excepción de quienes padecen de problemas glandulares, la causa del exceso de peso es fácil de discernir: ¡comer demás! La cura es evidente: ¡dejar de comer tanto! Dominio propio; disciplina personal. No hace falta ningún "milagro de remover exceso de grasa". Platificar muelas, adelgazar a gordos. ¿Por qué no darle el Señor también "el don de hacer desaparecer arrugas", "el don de la cirugía plástica", "el don de hacerle crecer pelo a los calvos" o "el don de transformar a los feos en bonitos"? Este renglón de "dones cosméticos" atraería a millones en busca de mejorar su apariencia física, y estos millones aportarían muchos millones para sus ministerios. ¡Negocio rotundo!, ¿no le parece? ¡Vamos! Seriedad y sobriedad quiere ver el Señor en sus ministros. Pero, a la luz del tremendo énfasis que el Espíritu Santo da a lo espiritual, hay que clasificar a los "dones cosméticos" como jocosos, ridículos y egoístas.

k)  En "La fe en marcha", Año 3, Núm. 1, Pág. 9, aparece una fotografía con las palabras "Cicatrices desaparecidas". ¿Ve usted en esa foto una pierna sana? Uno ve lo que quiere ver, como el hombre perdido en el desierto que ve espejismos de oasis o fuentes de agua que no existen. En la fotografía aludida, ¡la cicatriz está claramente visible y la pierna se ve hinchada y enferma! "Milagros" postizos, "señales" engañosas, "testimonios" que no se ajustan a la realidad. Pero, a los crédulos religiosos sentimentalistas les encanta, les conmueve. El calentón y la niebla de su euforia los hacen ver espejismos, es decir, "sanidades, señales y prodigios" donde no existe ninguno real.

l)  ¿Por qué dice usted a las almas que acuden a sus campañas: "Si usted fue sanado en alguna campaña anterior, y no ha testificado, pase a la plataforma"? A diferencia de las suyas, las sanidades efectuadas por Cristo y los apóstoles eran instantáneas y completas, y los beneficiados daban testimonio enseguida de lo sobrenatural que experimentaron. ¡Oiga! Un inválido cuyas extremidades amputadas le han sido restauradas en perfecto estado, sin cicatrices o complicación alguna, ¡saltará de júbilo, dando "testimonio" en el acto, aunque tenga que dirigirse a las piedras o a los árboles! Pero, el "don de sanidad" que ejerce usted no cubre tales casos, ¿verdad? Parece bastante limitado. No funciona en hospitales, manicomios o campos de batalla. Solo en situaciones donde se haya creado un ambiente de emocionalismo explosivo y de ardientes expectativas de presenciar o experimentar lo sobrenatural, ambiente que saben crear con impresionante destreza, no solo usted, sino también muchos pastores y evangelistas "avivados".

l. ¿Por qué permanece relativamente tranquila y callada la mayoría de los que "testifican sanidad"? Mientras usted estalla con "aleluyas", "lenguas jerigonzas" y gesticulaciones violentas, corre y salta, curiosamente, ¡la mayoría de ellos enseña un semblante serio, no brincando o "alabando en lenguas". Lo hemos presenciado, dando fe de representar acertadamente el porte de no pocos "sanados". Sencillamente, no reaccionan como personas que hubieran experimentado en sus propios cuerpos y psiquis un verdadero milagro. El "cojo de nacimiento", quien sufría su triste condición por "más de cuarenta años" (Hechos 4:23), sanado en la Puerta Hermosa del templo judío, "al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo, y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios" (Hechos 3:7-8). "Al momento", ¿anota usted?, y no una semana después. Él andaba y saltaba, y no Pedro y Juan, a diferencia del caso suyo, pues usted anda y corre de un lado a otro, salta y grita casi descontroladamente, con una mirada que da miedo, manos hechas puños, o con los dedos encorvados, mientras se quedan inmóviles, o casi inmóviles y callados, los "sanados". ¡Curioso! ¡Sumamente curioso!

     Conclusión. Esperamos que nuestras muchas preguntas y dudas acerca de sus ministerios de extraordinario alcance e impacto no caigan sobre oídos sordos. Ya que usted proclama, públicamente, su fe, seguramente, nosotros tenemos el derecho de cuestionarla y examinarla públicamente. Usted nos critica y censura duramente, abiertamente juzgándonos "muertos" espiritualmente, lo cual equivale a condenarnos al infierno. Perdone la ocurrencia de que quizás el "muerto" sea usted, por tergiversar el evangelio de Jesús, hacer caso al espíritu de error, prestarse como medio para "señales y prodigios mentirosos" y manipular psicológicamente a las masas crédulas. Nosotros afirmamos, categóricamente y con muchas pruebas, estar VIVOS en Cristo, pues confiamos única y exclusivamente en la BIBLIA como guía infalible, y no en "las visiones, las voces, los sueños o las revelaciones" de quienes pretenden recibir mensajes de Dios por encima de la Palabra perfecta y completa que él ya nos ha entregado por su verdadero Espíritu Santo. El Señor nos dé, tanto a usted y los suyos como a nosotros, espíritu de mansedumbre, "inteligencia espiritual", entendimiento, discernimiento y sabiduría celestial.

Hasta la próxima.

Homero
hshappley@yahoo.com


 

 

El Tirano Victoriosos TV

Nota: El autor de este artículo es Por José Holowaty. TOMAR LO BUENO, DESECHAR LO MALO

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Durante todos los tiempos, los cristianos han rechazado las bebidas embriagantes y en muchos países el tabaco también. Por los resultados que dejan, tanto las bebidas embriagantes como la nocividad del tabaco se da por entendido que los cristianos deben tener valor para dejar ambas cosas. Pero el televisor causa mas daño que los dos vicios mencionados y con ellos todas las demás drogas tan peligrosas, sin embargo son muy pocas las personas que se animan a decir algo contra la tiranía tan despiadada del Tirano Victorioso.

Comprendo que estoy nadando contra la corriente, pero he llegado a la conclusión que no es posible que haya un solo cristiano verdaderamente victorioso si no puede desligarse del televisor. Si tuviera que comenzar hoy una nueva iglesia, si tuviera que comenzar a enseñar a aquellos que acaben de aceptar a Cristo, este seria el orden que seguiría:

1. Reconózcase pecador delante de Dios.

2. Arrepiéntase de sus pecados.

3. Acepte a Cristo por Salvador de su alma.

4. Acabe inmediatamente con su televisor, no permita que este entre en su hogar.

Si, el televisor es algo que..."hay que saber como usar", también lo es el vino, la cerveza, el cigarrillo, la marihuana, la cocaína, los bailes, los juegos de azar y muchas otras cosas que sabemos por sus consecuencias que son contrarias a la fe cristiana. En cuanto al televisor, "saber como usarlo" es mantenerlo alejado del hogar.

Hay por lo menos diez razones para que la familia cristiana no tenga televisor en su casa: 

1- EL TELEVISOR ES ANTI-HOGAR: Toda sociedad fuerte siempre se compone de hogares fuertes y unidos. No es posible alcanzar una gran nación con hogares en ruina. Y el hogar es la institución divina. El televisor interviene directamente en el hogar monopolizando los mejores momentos que los miembros de la familia tienen para cultivar la vida propiamente familiar. No parece tan peligroso, ya que inclusive hay familias que, "para facilitar su uso" cada miembro tiene su propio aparato evitando así las discusiones de que programas ver. Pero cuanto pierde una familia cuyos miembros no tienen tiempo para hablar entre si, ni hacer las cosas juntos, ni dedicarse a la lectura, a los momentos de oración y estudio bíblico. El compañerismo familiar no se construye en un momento, se logra poco a poco. Habrá algo o alguien mas importante para que se rechace el dialogo familiar? El promedio de chicos norteamericanos, para cuando cumplan 65 años de edad habrán dedicado nueve años de su vida sentados frente al televisor. Pero si ese mismo chico fuera a a escuela dominical cada domingo durante esos mismos años, solo necesitaría cuatro meses para estudiar la Biblia. No cabe la menor duda que "hay extraños en nuestros hogares". Se trata de individuos que llegan a ser parte de nuestra vida, que nos obligan a prestarles la máxima atención al alto precio de la ruptura de los lazos de amor y amistad con aquellos que mas amamos. Las familias se embrutecen colectivamente y se separan entre si debido al Tirano Victorioso.

2. EL TELEVISOR ES ANTI-BIBLICO: Las palabras que no pronunciamos jamas se nos ocurrirían, los insultos que nunca permitiríamos a nuestros hijos nos los traen los..."artistas" que aparecen en nuestras pantallas en un lugar y horario de privilegio: en nuestra propia sala de estar. Muchas veces los padres se sorprenden al escucharle a sus hijos ciertos términos y expresiones que ellos nunca les enseñaron. El Tirano Victorioso es, a no dudar, un buen "educador" o..."pervertidor de la verdadera educación". Jesús dijo: "Mas yo os digo que toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio"(Mateo 12:36). Y dicen otras Escrituras: "No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres"(1 Corintios 15:33). "Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de el"(Colosenses 3:17).

No es posible cultivar los principios bíblicos y al mismo tiempo vivir reconciliado con el televisor y los programas que este ofrece. Pero donde mas daño hace es cuando pretende hacernos pensar que la verdadera enseñanza bíblica en cuanto a la fe cristiana, consiste en curaciones y explosiones emocionales. Ningún otro medio -- ni la radio, ni la hoja impresa -- pueden influir mas en la mente de gente carente de conocimiento bíblico, presentando experiencias espirituales (que mas bien son espiritistas) pretendiendo probar milagros de cualquier índole para alejar al televidente de la verdadera fe. La Biblia define claramente la fe: "Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (Hebreos 11:1).

Es muy difícil que un cristiano bíblico pueda estar mucho tiempo mirando la televisión porque simplemente un mensaje bíblico no apela mucho y por lo tanto no hay muchos cristianos dispuestos a enviar sus donaciones para ayudar a tales predicadores. Hay que ingeniarse de alguna manera y presentar a los televidentes algo para apelar a sus sentimientos y emociones.

El televisor es anti bíblico también porque muchas veces el centro del mensaje no es Cristo, sino el que pretende presentarlo. La gente sin darse cuenta sigue al conferencista en lugar de seguir a aquel a quien el pretende presentar.

3- EL TELEVISOR ES ANTI- ORACIÓN: Probo usted alguna vez orar antes de acostarse después de pasarse dos o tres horas mirando algún programa en su televisor ?. Es muy difícil servir a dos señores. Una persona que acaba de rendirle culto a Baal o a Molok, no puede concentrarse en la oración para platicar por unos minutos con Dios.

No hablemos ya de la oración con la familia, esto se dejo hace ya mucho tiempo aunque en algunos lugares u hogares hay algo de "religión casera" sin significado espiritual autentico. La Biblia insiste que los creyentes deben orar y deben velar orando, máxime cuando los tiempos son tan peligrosos como los nuestros. Ningún matrimonio debiera escatimar tiempo para interceder por si mismo y por cada uno de sus hijos. "Pero os ruego Hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu Santo que me ayudéis orando por mi a Dios, para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta" (Romanos 15:30,31). Pablo le solicito a los hermanos que oraran por el, porque sabia que la oración cambia las cosas. Muy pocos pastores pueden esperar hoy que los hermanos de sus iglesias oren por ellos.

Si, la oración cambia las cosas!... aunque el Tirano Victorioso "ya cambio las cosas", ya sumió en apatía e indiferencia a los mismos creyentes quienes no solo no oran por sus pastores, sino que tampoco lo hacen por sus hijos. Cuando Pablo se entero de como los colosenses habían alcanzado el evangelio y permanecían fieles les escribió "Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos en todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz, el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdónde pecados"(Colosenses 1:1-14).

En la oración se pide, se intercede, se da gracias y hasta se alaba al Señor.

Pero ningún plan de oración y devoción servirá mientras la familia no decida deshacerse de su ídolo: El Tirano Victorioso.

No hay duda que se necesitan las oraciones de los padres, especialmente la madre por la salvación de sus hijos. La madre cristiana es una verdadera dinamita, y con sus oraciones es capaz de hacer trizas hasta los corazones mas empedernidos. Por que la madre moderna no ora mas?...La culpa la tiene El Tirano Victorioso.

Cuando David Talmage, padre del afamado predicador T. DeWitt Talmage, tenia 18 años de edad y vivía en su casa con su hermano Jacob y con su hermana, una noche los tres salieron a una fiesta. La madre de ellos quien era invalida, momentos antes de que salieran los llamo a su dormitorio, junto a su cama y les dijo: ‘‘Ustedes van a una fiesta muy alegre, pero yo quiero que sepan que estaré de rodillas orando por ustedes hasta que regresen". Cuando retornaron eran las dos de la mañana y mientras iban a sus respectivos dormitorios dieron una mirada a su madre y la vieron todavía postrada orando de rodillas. Muy temprano por la mañana, esta madre despertó a su esposo y le dijo que oía a alguien llorando. Levantándose su esposo fue al dormitorio de su hija y la encontró de rodillas llorando pero cuando intento hablarle, ella le dijo: ‘‘Anda al granero, papa, que David esta en peores condiciones. Yo superare mi problema’’. Llegando el padre al granero, encontró a David llorando debido a una fuerte convicción de peado que su corazón experimentaba, sin embargo después de una breve oración con su padre, David le dijo: ‘‘Anda a ver a Jacob, el te necesita en este momento mucho mas que yo, esta en la carroza’’.

Esa mañana los tres hijos de los esposos Talmage fueron salvos por la vida de oración de su madre. La noticia de esta salvación tan gloriosa, tan clara respuesta a las oraciones de esta madre estremeció la iglesia y fue de mucha inspiración para toda la congregación. Como si esto fuera poco, esta madre , algunos años después decidió orar por otros hijos inconversos en compañía de las madres respectivas. Eran cuatro madres que se reunían con ella todos los miércoles para orar por sus hijos, todos los cuales aceptaron al Señor al cabo de poco tiempo.

Todo esto ocurrió cuando todavía el Tirano Victorioso no existía. Hoy en día la vida de oración resulta mucho mas difícil. Hablando sobre la oración, Jesús contó lo siguiente: "Y PROPUSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar, Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre, Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela. Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto. ¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos? Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?" Lucas 18:1-8

Notemos que Jesús escogió a una mujer, no a un hombre, como persistente en su pedido ante un juez injusto. Las grandes manifestaciones divinas en respuesta a las oraciones, pertenecen a la mujer, especialmente a las madres cuando estas interceden por sus hijos. ES VIRTUALMENTE IMPOSIBLE QUE UNA MADRE CRISTIANA QUE CONOCE EL SECRETO DE LA ORACION Y HACE USO DE ESTE RECURSO, NO LOGRE LA SALVACION DE TODOS SUS HIJOS. Si un juez injusto no pudo resistir las suplicas de una mujer, resistirá Dios, el Juez Justo, quien se complace en oír las oraciones de sus hijos y en salvar a los perdidos?

Satanás muy astutamente, no solo logro desviar el interés en la palabra de Dios en la vida de nuestros hijos, sino que alejo a las madres de una vida de oración por sus hijos. Frente a este Tirano Victorioso las madres cristianas de hoy piensan que no pueden hacer nada para ver salvos a sus hijos.

4. EL TELEVISOR ES ANTI-ESTUDIO: No solamente el televisor ha alejado a las familias de la lectura y el estudio de la Biblia, sino que la juventud actual no tiene interés en estudiar ni aun aquello que necesita para su formación intelectual para la vida presente.

Algunos piensan y hasta son capaces de proclamar que el televisor es un "medio educativo" de nuestros días. Que mentira mas descarada! El televisor nunca ha sido un medio educativo, su función primordial es distorsionar la verdadera educación.

1. El televisor distorsiona los hechos en las noticias resaltando siempre lo negativo en los acontecimientos mundiales.

2. El televisor distorsiona la imagen de la decencia, el pudor, la lealtad, la pureza de labios, la sobriedad y la honestidad.

3 . El televisor enaltece el adulterio, la infidelidad conyugal, la obscenidad, la borrachera, el fraude, la mentira, el crimen a sangre fría, la soberbia, la popularidad o endiosamiento del hombre, las bajas pasiones y las blasfemias contra Dios y contra nuestro Señor Jesucristo.

4 . El televisor aun en sus programas supuestamente cristianos, se encarga de alejar a sus adictos de la autentica fe cristiana, ofreciéndoles buenas dosis de experiencias emocionales, supuestas curaciones divinas y otras manifestaciones milagrosas, producto de un abierto ocultismo con rotulo de "Evangelio".

5 . El televisor se encarga de alejar a los hijos de sus padres para llevarlos a las drogas y otros vicios atrayéndolos con propagandas atractivas y cautivadoras.

6 . El televisor distorsiona todos los valores morales y espirituales al ofrecer una vida supuestamente feliz y sin principios morales.

7 . El televisor fomenta la indisciplina y la rebelión contra las leyes y las autoridades, mostrando siempre al criminal como héroe y a la víctima como culpable. FIN

 

Si te preocupas por estar en forma


¿Estás en forma? ¿Qué estás haciendo o dejando de hacer que te impide estar en forma? ¿Qué necesitas para ponerte en forma?

Estar en buena condición física es importante porque nuestra salud en general depende de ello. El descuido de nuestra condición física puede causar problemas de salud, enfermedades y aun la muerte.

Los expertos de la salud concluyen que el ejercicio es vital para la salud de las personas. Fumar, comer alimentos con mucho colesterol y grasa, y vivir en un estado de ansiedad, aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. Estás enfermedades son una de las causas primordiales de muerte en el mundo.

Cuando oímos esto, nos preocupamos. Empezamos a trotar, tomar vitaminas, hacer ejercicios y hasta nos ponemos a dieta, todo con la esperanza de mejorar nuestra salud y posponer nuestra muerte.

Sin embargo, centenares de personas mueren alrededor del mundo debido a otro tipo de mala condición--la condición espiritual. Ellos descuidaron la condición más importante de todas--la condición del alma. La Biblia dice: "Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera" (1 Timoteo 4:7,8).

Es decir, el estar físicamente en forma o el entrenamiento corporal es bueno, pero cuando lo comparamos con la eternidad, ¿cuál es más importante? ¿La condición espiritual o la condición física? Dios quiere que enfoquemos en lo eterno.

¿Por qué es más fácil para nosotros enfocar en lo físico?

Nosotros vivimos en lo concreto, lo aparente, y se nos hace difícil relacionarnos con las cosas espirituales, las cuales, aunque reales, no podemos percibir.

Nosotros queremos ver resultados inmediatos. Y los resultados de un cuerpo sano y bien entrenado son obvios. Los resultados del entrenamiento espiritual pueden ser más difíciles de detectar a primera vista y para desarrollarlos se requiere más disciplina.

Los beneficios de estar en forma sólo nos afectan durante esta vida. Pero, como leímos en la Biblia, una vida disciplinada en la piedad, no sólo nos beneficia durante esta vida, sino también en la vida venidera.

¿Cómo podemos ejercitarnos en la piedad?

Mucha gente se inscribe en programas de entrenamiento físico. Nosotros también nos tenemos que inscribir en el plan de Dios para entrenamiento espiritual. El primer paso es admitir que necesitamos ayuda. Todos nacemos espiritualmente enfermos: "muertos en vuestros delitos y pecados" (Efesios 2:1). En nuestro estado natural nos es imposible ser piadosos.

Jesús vino para sanarnos del pecado, y de sus consecuencias en nuestras vidas. Sólo tenemos que aceptar personalmente el sacrificio que él hizo para sanarnos espiritualmente. "El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias" (Salmo 103:3).

Inscribirnos es un buen comienzo, pero no es suficiente para lograr nuestra meta. Así como para mantener nuestra condición física tenemos que comer los alimentos adecuados, también una dieta espiritual adecuada es vital para nuestra salud espiritual. La Palabra de Dios nos nutre espiritualmente. "El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4). La Palabra de Dios nos da el vigor necesario par resolver los problemas en nuestras relaciones, tanto en el hogar como en el trabajo. ¿Qué le has dado a tu espíritu de comer últimante?

Además de tener la nutrición correcta, tenemos que evitar las cosas que son dañinas a nuestra salud. Por ejemplo, fumar y beber. ¿Qué cosas debemos evitar para entrenar nuestro espíritu para la piedad? Colosenses 3:8 y 9 dice: "Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros".

Así como el ejercicio diario es esencial para nuestro bienestar físico, la oración es importantísima para mantener nuestra vitalidad espiritual. El ejercicio fortalece a los músculos. La oración nos fortalece para resistir la tentación. Jesús nos amonesta: "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil" (Mateo 26:41).

Si enfocamos en lo espiritual, ¿debemos olvidarnos de lo físico?

No. Dios quiere que vivamos vidas balanceadas, pero como somos humanos, tendemos a un extremo o al otro.

Una vida espiritual templada y disciplinada, resultará en una vida física templada y disciplinada. Si Jesús es verdaderamente nuestro Señor, él controlará todo aspecto de nuestra vida. El apóstol Pablo nos urge a entregarnos a Dios: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Romanos 12:1).

Si hemos de dar un sacrificio a Dios, debemos darle lo más puro--lo mejor. "Consérvate puro" (1 Timoteo 5:22). Evita pensamientos, actividades y acciones que contaminan, y ofrécete a Dios como un sacrificio puro y piadoso.

Espiritualmente, ¿estás en forma? ¿Estás haciendo todo lo posible para ponerte en forma?

Si Quieres Recibir a Jesus

Cree que Jesús es el Hijo de Dios enviado al mundo para salvar a los pecadores.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12).

Recibe al Espíritu Santo dado a todo creyente.

"Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él . . . . El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios" (Romanos 8:9,16).

"Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también del Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen" (Hechos 5:32).

"¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" (Lucas 11:13).

Recibe los mandamientos e instrucciones de Cristo para la vida.

"Y éstos eran más nobles . . . pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así" (Hechos 17:11).

Sé recibido a una comunidad espiritual de creyentes.

"Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones" (Hechos 2:41,42).

"La voluntad de Dios nunca te llevará a donde la gracia de Dios no te sostendrá."

Las Lenguas

POR: Pastor HECTOR CATTANI

Por ser uno de los temas más polémicos en la actualidad, los pastores se equivocan al no tratarlo o enfrentarlo de una forma. Bíblica. Tenemos que saber que si partimos de una base equivocada llegaremos a una conclusión equivocada. Las lenguas deben estudiarse a través de toda la palabra de Dios para así entender su significado y propósito y claro está, evitar el error. Hoy se está levantando gente que dice que hablaron en lenguas, escuchan o hablan en lenguas, pero sus "experiencias" no concuerdan con la palabra de Dios. Tal vez ellos son sinceros, pero sinceramente equivocados, de ninguna manera podemos dejar de lado la escritura, nos es prohibido por Dios relegarla a un segundo lugar.

Siempre en la Biblia las lenguas eran una señal que anunciaba juicio y destrucción.

 Gen 11:1-9 "Tenía entonces toda la tierra una sola lengua... y unas mismas palabras...”

 Los hombres de Babel no consultaron con Dios su proyecto y no querían desistir. Estaban inventando la religión, un camino propio para llegar al cielo, pero Dios frustró este plan y mostró su desaprobación enviando lenguas, estas lenguas fueron el juicio de Dios. 

Como consecuencia vino el esparcimiento de los hombres y la falta de comprensión en la comunicación ( lenguas).

Deuteronomio 28:45-52

v.45 Si Israel cerraba su oído a la palabra de Dios vendrían maldiciones.

v.46 "y serán en ti por señal y por maravilla y en tu descendencia para siempre v.49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos... nación cuya lengua no entiendas... "

El apóstol Pablo enseñó a los Corintios en la primera carta 14:21” En la ley está escrito... “

Claro está: él hace referencia a este texto de Moisés.

I Corintios 14:22 "Así que las lenguas son por señal no a los creyentes sino a los incrédulos."

Quedó claro que el propósito según la ley de Moisés era una señal de destrucción sobre Israel, el motivo: no escuchar (atender) y obedecer (guardar) los mandamientos y estatutos.

Jueces nos cuenta siete apostasías y siete esclavitudes bajo siete naciones, el juicio de Dios venía sometiendo al pueblo a otras naciones y otras lenguas. Jueces 2:14-23. Se repite la frase "y volvieron hacer lo malo los hijos de Israel ante los ojos de Jehová."

Este juicio vino sobre Israel por su inclinación a la idolatría.

Isaías 28:11-13 "Por que en lenguas de tartamudos y en extraña lengua hablara a este pueblo.

" Una vez mas vemos las lenguas como señal de juicio.

Isaías predijo la invasión Asiría (año 586 a.C.) liderado por Nabucodonosor. 

Estos ejércitos hablaban un idioma desconocido, y los conquistaron.

Lucas 21: 20-24 “Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.

Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

Más ¡Ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra, e irá sobre este pueblo.

Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.”

Sabemos que esto se cumplió en el año 70 D.C. cuando Tito invadió Jerusalén y mató a 1.100.000 judíos, sus tropas hablaban el latín, lengua extraña. Otra vez Israel frente a ejércitos cuya lengua no entendían, y llegó el cautiverio donde escuchaban otro idioma.

1 Corintios 14:20-22 “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. En la ley está escrito: en otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aún así me oirán, dice el Señor.

Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes.” 

¿Porqué maduros en el modo de pensar?...

Porque el secreto estaba en el Antiguo Testamento, EN LA LEY.

Pablo está haciendo referencia a Deuteronomio 28:45-51; Isaías 28:11-12 ; Jeremías 5:15

Isaías 28:13 “... hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos...”

Isaías también había dicho que el juicio, “las lenguas de tartamudos” vendría sobre el pueblo. A quien Dios le dio como señal el día de reposo. Éxodo 31:16-17

Las lenguas eran una señal para los judíos incrédulos no para la Iglesia, Pablo coincide con Moisés e Isaías. Ya volveremos a tratar el asunto cuando analicemos todo el capítulo 14 de primera Corintios.

En Pentecostés, Hechos 2 las lenguas también fueron una señal para Israel, debemos recordar que una vez mas no escucharon y rechazaron la palabra de Dios traída por Cristo, Juan 1:11 “a lo suyo vino y los suyos no le recibieron...”

Ahora contando con esta información como base propongo tratar las lenguas a partir de Hechos 2 y ver realmente que pasó allí.

El Señor Jesucristo había prometido a los 11 apóstoles que hablarían en lenguas (Marcos 16:17) luego fue elegido Matías como asistente (Hechos 1:26) “... fue contado con los apóstoles”. Noten que fue contado, no considerado apóstol, brevemente daré dos razones al respecto: a) todos los apóstoles fueron elegidos por el Señor, no así Matías. b) En la nueva Jerusalén, habrá doce cimientos, y sobre cada uno de ellos, el nombre de los apóstoles. Apocalipsis 21:14 Leer como contexto Lucas 22:28-30.

¿Quién es el N° 12? No hay dudas que es Pablo, pues él fue elegido por el Señor en el camino a Damasco 1 Co.15:7-9

Hechos 2:1”Cuando llegó el Día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos...”

Cuando Matías fue elegido para ocupar el lugar de Judas todavía no había llegado el día de Pentecostés, esto es importante ya que debemos saber quienes eran los que estaban unánimes juntos. Por supuesto que no eran los 120 mencionados en Hechos 1:15 ¿Cómo lo sabemos? 

Hechos 2:2...” el cual llenó toda la casa donde estaban sentados.”

Averigüemos quienes estaban sentados ya que el versículo 4 dice que “ fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas...” Solo los que estaban sentados hablaron en lenguas.

Hechos 2:14 “entonces Pedro, poniéndose de pie con los once...? ” ¿Porqué se puso Pedro en píe con los once? Obviamente eran los que estaban sentados.

Recuerden que solamente los que estaban sentados hablaron en lenguas, y no había nadie más en la casa en ese momento. Les daré otra prueba.

Cuando Pedro y los once terminaron de predicar el evangelio (las lenguas no fueron para decir cualquier cosa, sino para predicar el evangelio, en otras palabras decir “que solo Cristo salva”) 

Hechos 2:37 “al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: varones hermanos ¿Qué haremos?

Si había otros creyentes que hablaban en lenguas ¿porque la multitud sola se dirigió a Pedro y los otros apóstoles? La respuesta es obvia una vez mas, solo ellos hablaron en lenguas.

Una prueba mas para abandonar este capitulo. Solo 12 hombres, solo 12 lenguas...

Estoy totalmente de acuerdo con quienes hacen la siguiente descripción: Hechos 2:9-11 partos, medos, elamitas, judíos, capadocios, Ponto, Frigia, Panfilia, Egipto, Cirene (Libia), Romanos, cretenses... 12 lenguas, 12 galileos hablando a judíos que venían de tierras lejanas.  

1Corintios 1:22 “Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría.”

Es necesario aclarar que Mesopotamia no es una lengua sino una región, Asia no es una lengua es un continente, prosélitos, se refirió a la multitud, (no judíos que adoptaron el judaísmo) no es una lengua.

Arabes se refiere a Judíos que venían de Egipto y Libia...

Cirene era una ciudad de Libia, por lo tanto si es lengua.

No hay dudas entonces que en capitulo 2 de Hechos las lenguas eran una señal para los judíos NO PARA LA IGLESIA.

 

Hechos capítulo 10 nos presenta la conversión de un centurión llamado Cornelio. Por el comentario de versículos 1 y 2 es posible que se trate del mismo centurión de Lucas 7:1-10 ya que este hombre era piadoso y temeroso de Dios con toda su casa y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.”

Todos los que oyeron el discurso de Pedro recibieron el Espíritu Santo (v.44) y hablaron en lenguas (v.46). Si las lenguas eran una señal para los judíos aquí había 6 judíos como testigos, que son los que acompañaron a Pedro. Hechos 11:12 “ y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón.”

Hechos 19:1-7 Estos hombres en Efeso habían sido bautizados por Juan el Bautista y no habían escuchado de la gracia salvadora de Cristo.

Pablo impuso las manos; estos hombres recibieron el Espíritu Santo y hablaron en lenguas y profetizaron.

En el caso anterior Cornelio solo habló en lenguas pero no profetizaba.

Esto pone en evidencia lo siguiente: estos hombres eran doce (12) por lo tanto hablaron en doce lenguas, las lenguas eran señal para ellos pero además profetizaron a otros connacionales.

En cuánto al origen del movimiento Pentecostal que hoy conocemos tiene su cuna en el año 1900-1906.

Al principio no eran reconocidos como parte de la “Iglesia Evangélica” pero todo fue cambiando hasta el nivel de confusión que puede verse hoy.

La mayoría está de acuerdo en que el movimiento tuvo inicio en el “Instituto Bíblico Topeka (Kansas), cuyo director era CHARLES FOX PARHAM. Él fue el primero que predicó sobre un estado espiritual sin pecado a través del Carimatismo en una “segunda Bendición”. También promovió “La sanidad solo por fe”, él dijo que fue sanado de una enfermedad en su corazón que le llevó a abandonar toda medicina.

En el año 1900 fundó el “Instituto Bíblico Betel ” que en 1901 fue suspendido por varios sucesos.

La Iglesias Católica Romana se atribuye la paternidad del movimiento ya que era necesario tener un hijo que frenara el éxodo de sus fieles a las Iglesias protestante es decir Luteranas, Metodistas, Presbiterianas, Anglicanas, e Episcopales.

Por lo menos no se puede negar el impulso que el Catolicismo Romano dio a los pentecostales, carismáticos donde hoy no ocultan su total coincidencia en cuanto a sanidades y lenguas.

El cura Betancourt y otros sacerdotes carismáticos ya participan en campañas conjuntas y otras actividades ecuménicas.

En Latinoamérica toda toma impulso en el año 1960 con el Concilio Vaticano II después de este evento los jóvenes de “Acción Católica” introdujeron las guitarras, palmas, los coros e himnos del movimiento evangélico y también se escucha a los curas y monjas hablar en lenguas.

En este tiempo se empezó a hablar de nueva hermandad que no es menos que confusión y puro ecumenismo, los días de Constantino empezaron a repetirse y los Católicos Romanos vieron florecer sus planes de infiltración.

Luis palau y Billy Graham por ejemplo hace largos años que trabajan con sacerdotes Católicos en sus campañas y han tenidos reuniones con el Papa.

Mientras los líderes aceptaban acuerdos antibíblicos las Iglesias quedaron en grave estado de confusión. A través de esta “Nueva Comunión” llega el pastorado de la mujer a la Iglesia Pentecostal y carismática, toda Iglesia que respire el pastorado femenino no es neotestamentaria y ha abierto sus puertas a la apostasía.

En 1ra. Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9 se encuentran los requisitos para el pastorado Hombre.

Por lo tanto no sabemos de que Biblia se ha saca esto del pastorado femenino.

En 1ra. Corintios 14:34 “Vuestras mujeres callen en las congregaciones...”

1ra.Timoteo 2:11-12 “ La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción, porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio”

En realidad el pastorado femenino anima a las mujeres a abandonar el lugar que Dios les ha dado en el hogar y la Iglesia.

Esto trajo daño a estas dos instituciones creadas por Dios y es una clara violación a la palabra de Dios que trae como resultado juicio sobre quienes revocaron el mandamiento de Dios.

 

El Fundamento de la Virtud Femenina

¿Qué es una mujer virtuosa? ¿Quién la puede hallar? Desde los tiempos antiguos la mente humana ha estado vacilando ante estas preguntas.

¿Por qué es de tan alta estima la mujer virtuosa? Ciertamente no es por su feminidad, ni por su atracción física, ni por ser una buena esposa y amiga. Muchas son las mujeres que tienen estas cualidades. La alta estima de la mujer virtuosa consiste en que es tan escasa, casi extinta.

Lamentablemente, muchas mujeres hoy se consideran virtuosas, pero en verdad no lo son. Nuestra sociedad se ha desviado muchísimo de la virtud bíblica y ha producido varias generaciones de mujeres con muy poco deseo de recobrar o enseñar las virtudes bíblicas. Por lo tanto, existen hoy muy pocas mujeres que sirven de ejemplo para las jovencitas.

Aunque Proverbios 31 describe muy bien la mujer virtuosa, su base se encuentra en otros principios bíblicos. ¿Cuál es el fundamento de la verdadera virtud? Primero tenemos que entender el propósito de Dios en crear a la mujer.

En Génesis 2:18 el Señor dijo: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él". "Ayuda idónea" significa una ayuda adecuada para el hombre. El hombre fue creado para los propósitos de Dios, pero la mujer fue creada para el hombre, cumpliendo así el propósito de Dios para ella. "Y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón" (1 Corintios 11:9).

Cualquier "virtud" que no nace de este fundamento, no es virtud. Cualquier obra o ministerio de la mujer que no sea basado sobre este principio, distorsiona el propósito de Dios para ella. La mujer verdaderamente virtuosa hallará su cumplimiento en ayudar al hombre a cumplir con la responsabilidad que Dios le ha dado. El le dio al hombre la responsabilidad de enseñorear sobre los animales y toda bestia (Génesis 1:26); después de la caída le dio la responsabilidad de enseñorear sobre su esposa: "tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti" (Génesis 3:16). También le dio al hombre la responsabilidad de gobernar bien su casa: "Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción" (1 Timoteo 3:4).

Dios le ha encomendado al hombre una gran responsabilidad al darle la autoridad sobre la familia, en el trabajo, y en la iglesia. Los cambios del orden que se produjo en el siglo 20 con su énfasis en los derechos de la mujer, los derechos de los niños, y hasta los derechos de los animales, han dado un sentido muy negativo a la palabra autoridad, pero en el principio no era un término negativo. El hombre fue formado del polvo de la tierra, a la imagen y semejanza de Dios. Pero, como dice la Biblia, la mujer fue tomada del hombre; fue creada de la costilla del hombre, lo que también verifica su posición junto al hombre. Los propósitos de Dios para Eva en ser la ayuda idónea de Adán fueron una parte tan íntegra de su vida, que Adán dijo de ella: "Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne " (Génesis 2:23). Dios dio al hombre la responsabilidad de autoridad y dio la responsabilidad a la mujer de ser una ayuda adecuada para él.

¿Cómo puede ayudar la mujer? Otra vez volvamos a la base: "No es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2:18). Dios vio que el hombre necesitaba algo para completar su estado y creó a la mujer. Ella complementa al varón. "Complementar" quiere decir agregar lo necesario a una cosa para completarla. El hombre solo no puede ser fructífero y multiplicarse (Génesis 1:28). El hombre no puede dar a luz hijos, ni tiene por naturaleza el don de desempeñar oficios domésticos. La mujer es el complemento adecuado para el hombre. Las Escrituras nos indican que la mujer debe ser cuidadosa de su casa (Tito 2:5), criar hijos, y gobernar su casa (1 Timoteo 5:14). Es su deber añadirle a la vida del hombre aquellos campos de la vida que el hombre no puede cumplir por sí solo. Pero no es su deber dirigir en los campos donde el hombre debiera dirigir pero que falla en su liderazgo.

La mujer también debe embellecer y mejorar el valor y la eficacia del hombre. Este es un aspecto en que muchas mujeres fallan, o bien rechazan. Ella debe fortalecer al hombre, no hacerlo sentirse cómodo en sus debilidades; aumentar la eficacia del hombre, no menospreciar sus esfuerzos; echar leña a su fuego, no encender otro a un lado; mejorar su canto, no cantar un canto propio; fortalecerlo, no llevar su carga; honrarlo, no desempeñar su propio ministerio, porque "la mujer es gloria del varón" (1 Corintios 11:7).

Estos pensamientos pueden ser causa de conflicto en algunas circunstancias. Si el esposo no es consecuente en dirigir el culto familiar, ¿qué debe hacer ella? Si no sabe dirigir bien sus finanzas, es poco dado a dar dirección, o es negligente en la disciplina de los niños, ¿cuál es el deber de la mujer? Tales circunstancias exigen un buen discernimiento de parte de la mujer. Exponerse ella y cumplir con los deberes del hombre muchas veces resulta en una "super mujer", supuestamente virtuosa, que puede dirigir el hogar, disciplinar a los niños, ordeñar las vacas, manejar los detalles financieros, planear las actividades de la familia, economizar en sus compras, y posiblemente tener un pequeño negocio para ayudar con los ingresos de la familia. Mientras esta "mujer virtuosa" ejerce sus habilidades, su esposo se vuelve pasivo, incapaz de dirigir su hogar y cumplir con su responsabilidad dada por Dios, el de señorear.

Esto no quiere decir que la mujer nunca debe hacer los trabajos anteriormente mencionados. Es posible que ella tenga que hacerlos por un tiempo, mientras otras responsabilidades o debilidades impidan al hombre en cumplirlos, o si él lo exige de ella. Pero su

 

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